Normalmente, el sexo viene determinado en un par de cromosomas de las células
(los famosos XX o XY).
Aun así, durante las primeras semanas del desarrollo, todos los embriones son femeninos. Tiene que ponerse en marcha el gen SRY del cromosoma Y, junto con un baño de hormonas tipo testosterona, para que ese embrión se masculinice, desarrollando sus gónadas (testículos) y el pene alrededor de la semana 12 de gestación.
Aunque la cultura y la familia luego asignen un determinado género sexual, la biología es la que usualmente manda. Salvo en un puñado de recién nacidos, cuya anatomía o cromosomas se llevan de patadas con su identidad sexual.
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